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El controvertido desembarco de los patinetes eléctricos en las grandes ciudades

Sep 14, 2018 10:32:26 AM / by eccocar

 

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Desde hace años, la magnitud del problema de la movilidad en las ciudades no ha dejado de crecer. La bola de nieve cada vez es más grande, y su solución se plantea como uno de los retos más difíciles y con más variables a estudiar. Las grandes urbes con cascos históricos de otros siglos y un crecimiento en torno al automóvil, han derivado en un caos insostenible plagado de atascos y contaminación donde cada vez hay más vehículos y menos espacio para los ciudadanos.

 

La movilidad en las grandes ciudades es un problema insostenible que urge una solución.

Cada vez son más las empresas (generalmente tecnológicas) que nacen con el propósito de contribuir a solucionar estos problemas promoviendo una movilidad más limpia y compartida. El número de plataformas de car sharingmoto sharing y bici sharing no ha cesado de aumentar en estos últimos años. Pero, sin duda, la modalidad de vehículo compartido que más rápido está creciendo y más controversia está generando es la de los patinetes eléctricos (scooter sharing), que han dado recientemente el salto a Europa, tras extenderse a gran velocidad por EE UU.

Varias empresas han empezado a ofrecer este servicio. Es el caso de Bird, Spin o Lime, participada por Uber y Google y una de las más representativas de su género. Con sede en San Francisco ya está intentando instalarse en varias capitales y ciudades europeas, en algunas de las cuales, con una regulación nula o poco clara, está encontrando diferentes obstáculos para una rápida implantación.

El primer escollo que frena el avance de los patinetes eléctricos en modalidad compartida parece ser paradójicamente la velocidad de los mismos, pues los patinetes motorizados que alcanzan hasta 30 km/hora no son compatibles con la marcha de los peatones, quienes caminan a una velocidad media de 5 km/hora. La diferencia de velocidad con los viandantes no es un problema menor. De hecho, es uno de los argumentos que más esgrimen los ayuntamientos para regular la circulación de los patinetes fuera de las aceras.

Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza son algunas de las ciudades donde operan plataformas de patinetes eléctricos compartidos, y donde ya han surgido discrepancias entre las Administraciones locales y las empresas.

Los patinetes se han desarrollado tecnológicamente muy rápido: electrificándose y motorizándose han culminado una metamorfosis que empezaba en un juguete para niños y que ha terminado convertido en un medio de transporte alternativo al vehículo convencional para trayectos cortos. Su regulación sin embargo no se ha abordado con la misma rapidez, y ello está provocando conflictos entre las autoridades municipales y las compañías, pues las primeras quieren que las segundas interrumpan su actividad mientras establecen un marco legislativo que se ajuste a este nuevo vehículo compartido.

Los ayuntamientos son quienes (al menos en primera instancia) están gestionando la llegada de los patinetes eléctricos a las ciudades y están acotando sus posibilidades según los grupos: tipo A (menos de 25 kilos y una velocidad máxima de 20 km/hora) y tipo B (hasta 50 kilos y una velocidad tope de 30 km/hora) y sus características.

En Valencia, tras varios avisos, el Ayuntamiento ya ha retirado 81 patinetes de Lime que operaban en la ciudad (parece que la firma distribuyó unos 200 para su alquiler). El consistorio argumenta que la empresa no ha solicitado licencia para ello. También en Barcelona un mal uso de los patinetes, que han quedado restringidos de momento para uso comercial a ciertas zonas turísticas, es hoy motivo de multa. Y en Madrid se está a la espera de una norma que regulará estos vehículos y en la que el ayuntamiento de Manuela Carmena dice estar trabajando para tenerlo cuanto antes. De momento, en la capital la circulación de los patinetes queda restringida, siempre en función del tipo de patinete, a vías limitadas a 20 km/hora o a 30 km/hora; en aquellos casos en que no se supere la velocidad de los peatones, estos podrían circular por la acera.

Las empresas operadoras de patinetes eléctricos están esperando a que se eliminen las barreras y se fijen reglas de juego para poder operar sin miedo, y están dispuestas a negociar con las autoridades. Pero, finalmente, habrá que ver qué margen dejan las Administraciones para que sus modelos de negocio sean rentables (algunos consistorios plantean tasas por utilización de espacio público). No hay que olvidar que son negocios intensivos en capital, que precisan del respaldo de fuertes inversores ni tampoco los problemas de robo y vandalismo a los que se enfrentan estas compañías, algo que no es baladí. Veremos en un futuro no demasiado lejano en que deriva este boom inicial de empresas de scooter sharing; y si responde simplemente a una moda con ánimo de lucro, o si realmente han venido para quedarse y con un compromiso serio con la movilidad sostenible en el largo plazo.

Otra sombra que empieza a enturbiar el negocio de las empresas que operan flotas de patinetes eléctricos compartidos es la del falso autónomo, una cuestión que también está golpeando a otros negocios como el de Deliveroo o Glovo, de reparto de comida a domicilio. En este caso, el problema surge entorno a la recarga de los patinetes y a quien le correspondía esa tarea (algunas empresas plantean crear redes de colaboradores que los carguen en sus casas) y como estaría remunerada. Pero esa es otra historia.

Lo que parece innegable es que los problemas de movilidad urbana están haciendo que surjan cada vez más iniciativas y empresas con modelos de movilidad sostenible y compartida. También es más que claro que el urbanismo debe repensar cómo deben ser las ciudades para que sea más fácil y se estimule el uso de nuevos vehículos más sostenibles y ecológicos, que pongan fin a los problemas medioambientales y de congestión de dichas urbes. En definitiva, tratar el origen del problema y no apostar por soluciones cortoplacistas que no resuelven la situación. Lo más sensato parece tratar de fomentar este tipo de iniciativas, sin perder de vista las formas, pero hacia un fondo más limpio, más eléctrico, con menos coches y con más opciones para los ciudadanos.

Topics: scooter sharing, ridesharing, ciudades inteligentes

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